Tipologías Productivas

 

Existen muchos materiales cerámicos, cada uno con características y destinos de uso bien definidos: pavimentos interiores, pavimentos exteriores y revestimientos requieren diferentes materiales.

 

La primera gran distinción es entre baldosas esmaltadas y no esmaltadas.

El esmaltado es una capa de vidrio coloreado que permite crear una vastísima gama de colores y matices. Las baldosas de pavimento no esmaltadas presentan en cambio una estética uniforme en todo su espesor.

 

La terracota, por ejemplo, conocida también como cotto rústico, cotto toscano o cotto florentino, no es esmaltada (aunque han sido propuestas baldosas de terracota esmaltadas, total o parcialmente). Se trata en general de baldosas de gran formato (25×25 cm, 30×30 cm, 20×40 cm, 40 x60 cm) que son empleadas prevalentemente en la pavimentación de interiores, tras un tratamiento de impregnación con sustancias que destacan la tonalidad y la limpiabilidad.

 

Otro material es el “cottoforte”, producto típico de la región Emilia-Romagna, cuyas baldosas son siempre esmaltadas con esmalte no transparente y sirven principalmente para la pavimentación de interiores y con menos frecuencia, como revestimiento.

 

La monococción es en cambio una tecnología de producción en la que el soporte del esmalte y el esmalte son cocidos contemporáneamente, con un solo tratamiento térmico. Gracias a la gran variabilidad de la absorción de agua del soporte (con valores que van desde cero hasta alrededor del 15%), esta tecnología puede abarcar un amplia gama de materiales esmaltados con características físicas muy diferentes. El factor que los une es el empleo, para la preparación del soporte, de arcillas que contienen óxidos de hierro.

La monococción puede ser utilizada indistintamente tanto en revestimientos como en pavimentos.

 

El proceso de producción de la baldosa en bicocción en cambio contempla dos fases: en la primera ocurre la cocción del soporte, mientras en la segunda se procede al tratamiento térmico para fundir el esmalte. La bicocción es utilizada exclusivamente para los revestimientos.

La monococción y  la bicocción pueden ser tanto de pasta roja como de pasta clara y son destinadas casi exclusivamente al mercado residencial, principalmente a interiores.

 

Las baldosas de clinker son productos de pasta compacta ampliamente utilizados sobre todo para pavimentos exteriores gracias a sus peculiares características que derivan de las materias primas utilizadas y de las tecnologías de elaboración. Es un material resistente al desgaste, a los agentes atmosféricos y a los esfuerzos mecánicos.

 

Mientras para los productos cerámicos de superficie esmaltada es posible distinguir, en sección, el soporte, que determina las características de resistencia mecánica de la baldosa y el esmalte, que determina el aspecto estético y las características de desgaste, para el gres porcelánico superficie y masa son idénticas.

El gres está compuesto por una mezcla de materias primas similares a las que se usan para los sanitarios. El adjetivo porcelánico, que subraya la refinada elegancia que lo caracteriza, deriva del empleo del caolín, una arcilla blanca que es utilizada también para la producción de porcelana.

Arcillas y feldespatos valiosos son sometidos a un proceso de cocción a temperaturas extremamente elevadas y se transforman en baldosas de gres con características de resistencia al hielo, a los golpes, a las rayas y a los ataques químicos. El gres porcelánico es por lo tanto extremadamente resistente, higiénico y dotado de una estética elegante gracias a su superficie vitrificada que vuelve la baldosa completamente hidrorrepelente y con elevadas características de resistencia mecánica. Esta vitrificación forma parte de la estructura de la baldosa que no requiere esmaltado. Destinado prevalentemente a la pavimentación de interiores y exteriores, en la construcción pública y privada, el gres porcelánico ha sido dividido en dos tipos: el gres natural, comúnmente conocido como gres técnico, y el gres esmaltado. El gres técnico presenta un efecto similar al mármol natural sin perder por esto las características técnicas del gres porcelánico. El gres porcelánico esmaltado permite escoger entre una variedad de colores, estilos, formatos, decoraciones y texturas disponibles sólo en la cerámica esmaltada. Lo mismo se puede decir de la resistencia a las manchas, agregando las ventajas de prestaciones y durabilidad del soporte de gres porcelánico. Además el esmalte facilita las operaciones de limpieza y garantiza la perfecta higiene de las superficies.